El Gobierno nacional decidió postergar hasta el 1° de noviembre la aplicación de los aumentos de impuestos a los combustibles, que debían entrar en vigencia en octubre. Esta medida se formalizó a través del Decreto 1126/2026, firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
La norma modifica el calendario previsto en el Decreto 617/2025 y sus actualizaciones. El cambio afecta al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) aplicables a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. En particular, la postergación se refiere a los incrementos pendientes de las actualizaciones correspondientes a los años 2024 y 2025, así como a los primeros dos trimestres de 2026.
La decisión busca evitar una mayor presión sobre la inflación, en un contexto donde las petroleras ya han comenzado a ajustar los precios de las naftas y el gasoil debido al aumento de los costos internacionales del petróleo. Según se informó, las petroleras que operan en Argentina aplicaron en los últimos días de septiembre un ajuste de entre el 2 y el 5% en los precios en los surtidores, siendo YPF la última en sumarse con un incremento del 1%.
La forma en que se calculan estos impuestos implica que son montos fijos en pesos por unidad de combustible, actualizables trimestralmente según el Índice de Precios al Consumidor del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, el Gobierno ha postergado la aplicación de parte de esos ajustes mediante distintos decretos, lo que ha generado un costo para las cuentas públicas.
Un análisis realizado por el Grupo de Estudios de Economistas GERES, con datos de la Asociación de Refinadores de Combustibles de Argentina (ARCA) y la Secretaría de Energía, estimó que la aplicación completa de los impuestos pendientes habría implicado un aumento del 11,2% en el precio de la nafta súper y del 4,3% en el gasoil grado 3. Para la nafta, el ajuste pendiente era de $233,19 por litro, lo que habría elevado el precio a aproximadamente $2.318, considerando un precio de referencia de $2.085 en el Gran Buenos Aires.
En el caso del gasoil grado 3, el incremento pendiente era de $101,99 por litro, lo que habría llevado el precio a cerca de $2.477, partiendo de un valor de referencia de $2.375. La postergación de estos aumentos se enmarca en un intento del Gobierno por controlar la inflación y evitar un impacto inmediato en los precios al consumidor.
Además, la medida también incluye un monto diferencial del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos para el gasoil destinado al consumo en provincias como Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, así como en el partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe.
Fuentes: Surtidores, Energía Online




